Bachelet, la Zapatero chilena

La crisis de los países del sur de Europa, en especial la española, es una advertencia para Chile y los chilenos.

2012-12-03  Libertad Digital – Opinión// España

por Mónica Mullor                     

En mi reciente estancia de mes y medio en Chile –coincidiendo con las elecciones municipales–, observé que la izquierda de todos los sabores y colores alberga la esperanza de que las próximas presidenciales las gane la expresidenta socialista Michelle Bachelet. Es éste un pronóstico que se da por seguro desde la izquierda y también desde el centroderecha.

zapatero_bacheletAsí las cosas, y curiosamente impulsada más por su ausencia que por su presencia en el debate político, Bachelet pareciera encarnar a la Gran Mamá del pueblo chileno, capaz de hacer realidad todos los deseos imaginables y poner la casa en orden, luego de los desastrosos años de gobierno de Sebastián Piñera, caracterizados por un gran crecimiento económico, los bajos índices de cesantía, las grandes reformas en educación, la lucha contra la pobreza extrema y las medidas en favor de la mujer; es decir, por las reformas que Bachelet no acometió en sus años de gobierno.

De vuelta en Madrid, y reflexionando sobre mi estadía en Chile, me quedo con lo mejor: allí los derechos van ligados a los deberes y se potencia el espíritu emprendedor. Los chilenos tienen conciencia de que todo cuesta, porque, por ejemplo, ni la universidad ni el sistema sanitario son gratuitos.Chile es un país que funciona y los chilenos parecen contentos con el gran progreso que están experimentando. Yo también.

El contagioso optimismo de los chilenos se desvaneció rápidamente cuando me reencontré con la desesperanza que agobia cada día más a los españoles. El desempleo no para de crecer y ya supera los 5,8 millones; el 52% de los jóvenes no tiene trabajo, 1,7 millones de hogares tienen a todos sus miembros en paro. No sin razón, en lo que va de año en Madrid se han celebrado ya más de 3.000 manifestaciones, autorizadas o no.

Este es el resultado de los años locos de España, de cuando estuvo gobernada por un colega socialista de Michelle Bachelet. ¿Lo recuerdan? Su nombre es José Luis Rodríguez Zapatero, que tiró la casa por la ventana e hizo que se olvidase la relación existente entre deberes y derechos, entre esfuerzo y resultado. Su política de promesas a destajo, de ofrecer múltiples derechos a la ciudadanía, como si fueran maná caído del cielo, hizo que España llegara a la situación en que está ahora: endeudada, embargada y desacreditada.

En tiempos de bonanza económica, el colega de Bacheletpermitió que en España se inflaran muchas burbujas, empezando por la crediticia y la inmobiliaria, que a su vez condujeron a una burbuja política, sustentada en la acumulación de ingresos tributarios de todo tipo.

Los tiempos del despilfarro y del todo gratis de Zapatero dieron también lugar a la burbuja sanitaria. Todos los partidos políticos (sin excepción) coreaban al unísono que la sanidad pública sería siempre universal y gratuita, lo que condujo a un uso irresponsable de los recursos sanitarios. En el plano educativo, hace ya mucho que España optó por la vía populista argentina: universidad para todos y gratuita. Se apostó por la cantidad y no por la calidad, lo que llevó a la masificación de la educación superior, que abrió sus puertas a estudiantes poco preparados. Y así continúa hasta hoy la universidad española, navegando en un mar de mediocridad institucionalizada. Por eso no es de extrañar que España no tenga una sola universidad entre las 150 mejores del mundo. En el ámbito de las infraestructuras, los políticos (con dinero de los fondos europeos) invirtieron miles de millones de euros en la construcción de aeropuertos sin viajeros, autopistas sin automóviles, palacios de congresos sin congresos, tranvías y trenes de alta velocidad sin pasajeros.

Fueron los años del populismo desenfrenado del Estado de Bienestar, de la generosidad irresponsable del Estado y la inflación de derechos. Su efecto más dañino fue una concepción falsa del progreso como algo conquistado de una vez y para siempre. Todo era un engaño: los tan mentadosderechos no estaban pensados para momentos de verdadera necesidad, cuando muchos pierden su empleo y caen en la indefensión. Solo podían pagarse en situaciones de bonanza económica, no en tiempos como los que vive España desde hace ya cuatro años.

Resumiendo: el socialista Rodríguez Zapatero embaucó a los españoles, y ahora a España no le queda más que mendigar el dinero que precisa.

Nadie sabe lo que Bachelet se propone realmente, pero los ávidos de derechos y los beneficiarios del clientelismo ya están golpeando la puerta. Su juego de diva ausente a lo Garbo le está resultando de maravilla, y tal vez le sirva para ser elegida. Pero tendrá un problema. Un día deberá también gobernar y aguantar el chaparrón de las ilusiones frustradas, especialmente entre el izquierdismo más militante, que ha crecido alentado por el izquierdismo moderado de la Concertación, deseoso de hacer ingobernable el país para que crezca la nostalgia por Mamá Michelle.

La crisis de los países del sur de Europa, en especial la española, es una advertencia para Chile y los chilenos, un llamado a que no se dejen embaucar por argumentos populistas sobre las supuestas maravillas de los Estados de Bienestar.

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La noticia más importante de los últimos 30 años…

…que nunca fue un titular. El objetivo de la ONU (1990) de reducir la pobreza a la mitad se ha cumplido en 2010, es decir, 5 años antes de lo previsto.

“Nunca antes en la historia de la humanidad tantos han salido de  la pobreza en tan corto tiempo”

En 2008, según se estima, 1290 millones de personas —el equivalente al 22% de la población del mundo en desarrollo— vivían con menos de US$1,25 al día. En 1981, por el contrario, 1.94 millones de personas vivían en la extrema pobreza. Los datos actualizados posteriores a 2008 se basan en encuestas de más de 850 hogares en casi 130 países revelan que, si bien las crisis de los alimentos y los combustibles, y la crisis financiera ocurridas en los últimos cuatro años provocaron en algunos casos fuertes impactos negativos en las poblaciones vulnerables y desaceleraron el ritmo de reducción de la pobreza en algunos países, la pobreza mundial, en conjunto, siguió disminuyendo. De hecho, según estadísticas preliminares basadas en encuestas, correspondientes a 2010, basadas en una muestra de escala menor a la del estudio de actualización mundial, el coeficiente de pobreza dado por un umbral de US$1,25 al día se había reducido, en ese año, a menos de la mitad de su nivel de 1990.376927_493637347368405_1716056483_n

Esto significaría que el primer objetivo de desarrollo del milenio (ODM) consistente en reducir la pobreza extrema a la mitad respecto del nivel de 1990 se ha alcanzado antes de la fecha límite de 2015. 

China representa los grandes avances, pero aún sin China, la pobreza ha disminuido de un 41 a 25%. Por primera vez, menos de la mitad de los habitantes de África vive en extrema pobreza.
Algunos investigadores creen que estas cifras exageran la pobreza y otros dicen que se subestima.  Como sea, nunca antes en la historia de la humanidad han sido tantos los que en ta corto tiempo han salido de la pobreza.

La pobreza extrema se define como una persona que sobrevive con menos de 1,25 dólares al día, una cantidad que se ajusta a los precios locales y la inflación. Debe corresponder al mismo nivel de vida, no importa en qué año y en qué país se estudia. 

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